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29 de octubre, una de las fechas marcadas para el recuerdo en la historia de nuestra Hermandad.

Hoy, 29 de Octubre, es una de las fechas marcadas para el recuerdo en la historia de nuestra Hermandad.

A las seis de la tarde llegaba a la Catedral el que fuera Obispo de Córdoba, D. Juan José Asenjo, para presidir la misa del cierre del Triduo que la Hermandad ofreció a sus Titulares como colofón de los actos del Cincuentenario de la fundacional. 
Días antes, el 26 de Octubre, nuestros Sagrados Titulares fueron trasladados sobre parihuelas al primer templo de la Diócesis desde la Parroquia de Santiago. Un traslado muy Solemne que siguió las calles Agustín Moreno, Don Rodrigo, Lineros, Lucano, Cardenal González hasta llegar a la Catedral cordobesa.

A ambos lados del presbiterio de la Santa Iglesia Catedral, los dos pasos de nuestros Sagrados Titulares recibieron el cariño de Hermanos, devotos y Cofrades durante los tres días del triduo. El exorno floral del día 29 fue de iris morado y statice el Santísimo Cristo de las Penas y rosas blancas para María Santísima de la Concepción.

Dicho día sirvió para realizar diversos estrenos como fue la imagen de Santiago peregrino, donada por la Peña de Santiago, y la bambalina frontal bordada en oro fino por Francisco Mira y piezas de orfebrería de Díaz Roncero, además de otros nombramientos e imposiciones de una vital importancia en el devenir de nuestra Hermandad.

Durante la homilía, el Obispo reiteró a los cofrades la necesidad de unirse con la Parroquia para conseguir ser Iglesia evangelizadora con las poderosas armas de atracción que tienen las cofradías en unos momentos de pérdida de fe, alejamiento y pugnas con la Iglesia. Según Asenjo, si desapareciera la Iglesia, al mismo tiempo desaparecería la Redención. Durante la ceremonia se pidió por la salud de D. José Antonio Infantes Florido, Obispo emérito de Córdoba, que se encontraba muy grave en aquel momento, y que el Señor poco tiempo después llevó a su Santa Gloria.

La Eucaristía fue cantada por la coral de Ntra. Sra. de la Fuensanta y terminó con el nombramiento de S.A.R. el Príncipe de Asturias, actual Rey de España, como Hermano Mayor Honorario de la Hermandad, hecho que actualmente nos hace posible el adquirir el título de Real a la Hermandad. 

A las 19:15 horas, Mons. Asenjo se despedía de la Hermandad, de la Agrupación y otras cofradías presentes, así como miembros de la Corporación Municipal y del Ejército presentes en el acto. Se organizó la procesión en las naves catedralicias mientras el patio de los naranjos se iba llenando de personas expectantes por vivir unas horas inolvidables para los Hermanos de la Hermandad y para la Córdoba Cofrade. Sobre las 20:00 horas, con gran estruendo, apareció nuestra querida Agrupación Musical de Santa Marta y Sagrada Cena de León haciendo un pasacalle ordinario por los alrededores de la Catedral hasta llegar al Arco de Bendiciones. A las 20:15 horas se abrió la Puerta de las Palmas  y comenzó a salir la comitiva, precedida por la policía local de gala. Numerosas cofradías, sobretodo del Domingo de Ramos, participaron con sus bacalaos y estandartes en la procesión, además de  algunas de las cofradías de las Penas de la provincia y de fuera de ella que habían participado en el I Congreso Nacional sobre la Advocación de las Penas celebrado el fin de semana anterior. Completaba la comitiva una representación del Regimiento Acorazado Córdoba Número X con banderines, cuatro escoltas de gala para cada paso y dos mandos en la presidencia de María Santísima de la Concepción.

Al momento de salir la cruz de guía, se levantó el paso del Stmo. Cristo de las Penas. Desde el exterior, comenzó a interpretar "Perdona a Tu Pueblo" y poco a poco el paso se fue acercando hasta la puerta. Al salir al exterior, tras la Marcha Real y una pequeña parada, la Hermandad comenzó su vuelta a casa con un lento y elegante giro a los sones de la marcha "De vuelta a Santiago", enlazada con "La Saeta", "Rocío del Cielo" y otras más que propiciaron el disfrute de todos los allí congregados. Al igual que cualquier Domingo de Ramos, todo el barrio seguía al Stmo. Cristo de las Penas, el Rey del Barrio.

Uno de los muchos detalles más recordados de aquel día fue la imagen de San Juan Evangelista portando en su mano izquierda un cáliz como símbolo del año de la Eucaristía que la Santa Iglesia estaba celebrando. Cuando el paso de Cristo no había hecho más que cruzar la Puerta de Santa Catalina, salía el elegante paso de palio de María Stma. de la Concepción a los sones del Corpus Christi y el Himno Nacional.

Un crespón de colores blancos y celestes colgado de un varal recordaba el tercer cincuentenario del Dogma Inmaculista que también se celebró en ese año 2005. La Banda de Música de Villalba del Alcor, que tradicionalmente acompañaba a la Hermandad, deleitó con un escogidísimo repertorio de marchas, muy acordes con el clasicismo del palio. Uno de los puntos fuertes del recorrido fueron las estrecheces de la Judería, Deanes y Conde y Luque, donde se había acumulado una ingente multitud de personas desde antes de las 19:30h. La bulla ante el paso del Cristo no hacía más que crecer, al igual que ante el Paso de Palio.

A la llegada al Ayuntamiento, la Alcaldesa de aquel entonces, Rosa Aguilar, le impuso a María Stma. de la Concepción la insignia de oro de la ciudad, algo muy normal en otras ciudades, pero poco común en Córdoba hasta ese momento, siendo así nuestra Bendita Titular y nuestra Hermandad la primera en recibir este distintivo de la Ciudad.

Habían pasado ya las doce de la noche cuando la comitiva se internó en la gran Plaza de la Corredera. Entre una persistente muchedumbre, poco a poco, llegó la cruz de guía a Santiago. En otra larga manta de marchas el paso se fue acercando con su valiente forma de andar, arrancando los aplausos del público entregado y tras la difícil maniobra de entrada el Santísimo Cristo de las Penas, Nuestra Señora y Madre de los Desamparados y San Juan Evangelista volvían a su templo.

Más tarde, su Madre Bendita de la Concepción realizó la misma maniobra para internarse en la histórica Parroquia de Santiago. La Hermandad volvió a casa tras unos intensos días que marcarían el futuro y la memoria de la misma. El día que se vivió será muy recordado, tanto por la Hermandad como por todos lo cofrades cordobeses y muchos otros venidos de fuera para tan especial ocasión. Pudo ser una de las primeras procesiones extraordinarias con más respuesta de público a lo que conocemos en la actualidad.

Sin embargo, no finalizaron aquí los actos por el Cincuentenario de la Hermandad, pues hasta Enero estaban programados una gran cantidad de actos para seguir festejando y celebrando el medio siglo de vida que cumplió nuestra Hermandad.

Catorce años después, queremos rememorar aquel día y recalcar la importancia de los actos, nombramientos e imposiciones adquiridos por la Hermandad. Aquel año, aquellas Bodas de Oro que dejaron huella en los Hermanos y en todos los cofrades.